© Justo Félix Olivari Tenreiro.
En este tránsito de Venus retrogradando (yendo hacia atrás)
encontramos la particularidad de que lo está haciendo en Aries, el signo
opuesto complementario a Libra, uno de los dos que rige. (El otro es Tauro).
Es una posición en verdad paradójica: Venus siempre tan
presto a las necesidades ajenas, a la armonía vincular y la búsqueda de
acuerdos, en el signo de Aries, el representante por excelencia del propio
deseo y la autoafirmación, siempre más inclinado a escuchar a su ombligo antes
que a registrar a los demás.
Es muy común disociar una energía de su opuesta, cuando en
verdad no pueden existir sin la otra. Entonces, si hablamos de guerreros
inmediatamente lo asociamos a Marte o a Aries… Pero, ¿en dónde está el
componente libriano de un luchador o combatiente?
El verdadero guerrero tiene en claro que la batalla es lo
último a lo que llegar; antes de eso estará siempre abierto al diálogo y al
acuerdo. Superada esta instancia, será un buen perdedor si eso le toca en
suerte, y, sobre todo, sabrá tratar con nobleza y dignidad a su rival una vez
que lo haya vencido…
Síntoma y aprendizaje. Ambas cosas son la que nos regala un
tránsito planetario si nos abrimos a escucharlo.
Lo que veas como “dificultades” en las relaciones en este
período es el síntoma. El aprendizaje tal vez lo puedas obtener de revisar cuán
querrero/a sos cuando la situación lo requiere, cuando exageras un límite ante
una pavada, en qué momento dices SÍ cuando tu panza quiere decir NO, cuánto
tiempo escuchas los problemas de todos los que te rodean por miedo a quedarte
sol@ si no estás disponible para ellos, cuan autoafirmativo sos a la hora de
honrar tu deseo más profundo, cuánto te cuesta registrar las necesidades de los
demás…
Nuestro guerrero libriano está en reposo. Consciente de que
es el momento ideal para revisar cómo ha hecho las cosas hasta ahora… Y para
entrar en contacto profundo con lo que anhela para sus relaciones de ahora en
más…

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